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Las dietas milagro te ofrecen bajar muchos kilos en poco tiempo y sin esfuerzo. Muchas de ellas tienen un valor energético muy bajo, entorno a las 500 kcal o 900kcal. Hay que tener en cuenta que una mujer consume entorno a las 1900kcal y un hombre entorno a las 2400kcal.

Por lo general limitan un nutriente, casi siempre los carbohidratos. Es decir, el pan, el arroz, la pasta, los cereales, la patata… Esos nutrientes son muy importantes para nuestra salud ya que influyen de forma decisiva en el buen funcionamiento de nuestro metabolismo.

Otro tipo de dietas milagro son las dietas monográficas, es decir, dietas que están basadas en un único alimento como, por ejemplo, la dieta de la piña, dieta del kiwi, dieta del huevo… Estas dietas también son carentes en hidratos de carbono y con un muy bajo aporte calórico. Al mismo tiempo, son dietas desequilibradas en minerales y vitaminas ya que no cumplen las recomendaciones mínimas de las mismas. Se pueden encontrar miles de dietas monográficas en revistas de moda o en internet.

 

Piña

Un ejemplo de dieta milagro es la dieta de la piña.

 

Seguir este tipo de dietas milagro durante un tiempo prolongado puede traer graves riesgos para la salud.

 

Cómo funcionan las dietas milagro:

 

Los kilogramos que se pierden son a costa de dañar la salud. Además estos kilogramos enseguida se recuperan, por un lado porque los kilos perdidos no se ha quitado como debería ser y por otro lado porque no ha habido una educación nutricional donde se estructuran hábitos dietéticos adecuados. Muy al contrario, se generan nuevos hábitos inadecuados y estos sumados a los que ya se tenían crean un efecto rebote.

 

Los kilogramos que se pierden son por perdida de liquido corporal, masa muscular y masa ósea.

 

Cuando se pierde agua del cuerpo, se genera una deshidratación y la función que tiene el organismo reguladora y metabólica se desequilibra, produciendo disyunción renal o cambios de tensión arterial entre otros desequilibrios.

La perdida de masas muscular también es un problema serio, por un lado el músculo una vez perdido es muy difícil de recuperar. La perdida de la misma es normal con la edad, pero el echo de hacer dietas muy estrictas hace que esa perdida se agilice. El tener un bajo tono muscular hace que las calorías que gasta la persona sean mas bajas ya que es el músculo el tejido que mas consumo energético hace. Por lo tanto, si este se pierde, la perdida de peso futura será mas costosa. Además de eso, se pierde fuerza física lo cual conlleva cansancio generalizado y desánimo.

Las dietas de tan bajo valor calórico tienen un bajo nivel nutricional en cuanto a minerales y vitaminas lo cual puede acarrear enfermedades graves. Si hay carencia de calcio se forma osteoporosis, si el hierro está bajo puede producirse anemia, cuando hay carencia de potasio y magnesio se crean espasmos musculares.

Las dietas bajas en carbohidratos son altas en proteínas y grasas y, en consecuencia, sube el colesterol en sangre. También se producen “cuerpos cetónicos”, sustancias tóxicas. Para expulsar estas sustancias el cuerpo tiene que hacer mucho trabajo, lo cual acarrea problemas renales. Además, estas sustancias producen otros males como halitosis y confusión mental.

A parte de todas estas consecuencias, este tipo de dietas no educan dietéticamente, justo consiguen lo contrario. Las dietas milagro no respetan los gustos, las costumbres y las necesidades individuales de cada uno. Aparte de eso, son muy monótonas y la persona que las sigue reduce mucho la ingesta. Por todo ello, este tipo de dietas milagro puede traer trastornos en la conducta alimentaria.

 

Cómo debería de ser una dieta equilibrada:

 

Una dieta adecuada para perder peso ha de ser personalizada. Se tiene que adaptar a las necesidades calóricas y nutricionales de la persona para que se pueda dar una perdida de peso adecuada y constante. La bajada de peso también varía en función de cada uno, según la edad, los kilos que tiene que perder, sus situaciones fisiológicas… Por lo general no conviene que la perdida de peso sea superior a 4-5kg al mes.

Además, una dieta no tiene que cambiar por completo las costumbre gastronómicas de cada persona, solamente corregir las costumbres desequilibradas. Es importante que concrete las cantidades, las raciones han de estar bien especificadas bien sea en gramos o bien sea en medidas caseras. No hay que desechar nutrientes ya que el organismo para su correcto funcionamiento requiere de todos ellos. Además, la dieta de adelgazamiento ha de ser un proceso de aprendizaje donde la persona adquiera nuevos hábitos saludables ya que es la única forma de mantener lo perdido a largo plazo.

 

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Centro de nutrición nusan

Dietista y nutricionista diplomada por la Universidad de Navarra en el año 2001. Tengo 15 años de experiencia ejerciendo en Donostia - San Sebastián.

Cristina Perez Garay
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