Como cuidar tu alimentación para mantener tu salud

Cuidar la alimentación tiene infinidad de ventajas. Mejorará tu salud de forma considerable y serás mucho menos propensa o propenso a tener enfermedades, te sentirás vital y con energía, reforzarás tu sistema inmune, tendrás una buena composición corporal, con menos grasa y más masa muscular y te sentirás mejor contigo misma o mismo. Eso casi todo el mundo lo sabe. Lo que no es tan sabido, es que el verdadero beneficio de aprender a comer, es el placer, que cuidarte trae en sí mismo.

Mucha gente cree, que para conseguir llevar una alimentación sana, es el esfuerzo lo, que tiene que desarrollar, pero eso no es así. Mas bien, se trata de desarrollar habilidades, que te harán comer bien de forma innata. Comer, sin tener que estar siempre pendiente de tus decisiones alimentarias. Disfrutar, sin remordimiento y sabiendo que lo que el cuerpo te pide, es lo que necesitas. Eso, genera mucho bienestar. Y te deja disfrutar muchísimo de la comida.

Necesidades que se cubren con la comida:

Para llegar a ésta situación, hay que ser consciente de que necesidades se cubren con la comida. Y es que la alimentación cubre necesidades a muchos niveles, las cuatro más destacables son:

Necesidades fisiológicas:

Se trata de darle al cuerpo la energía y los nutrientes que necesita para vivir. Es muy importante, porque así consigues que tu cuerpo funcione bien a nivel físico. También recibes lo que necesitas para hacer las tareas de tu día a día. De ahí que cuando éstas necesidades están bien cubiertas, te sientes llena o lleno de vitalidad y energía. Por ello, conocer cuáles son tus requerimientos de energía y nutrientes y cómo conseguirlo es importante.

Necesidades emociónales:

Como hemos mencionado antes, comer es una necesidad básica, de echo es la necesidad básica por excelencia. Si no comes, te mueres. Por ello, tu sabio organismo, hace del comer uno de los grandes placeres de la vida. De esa forma, tu organismo se asegura de que le aportarás alimento. Si para ti, comer no resulta placentero, bien porque te obligas a comer cosas que no te gustan, pensando que es saludable; bien porque haces demasiadas restricciones. Generarás una relación emocional con la comida, desequilibrada. Para que la relación con la comida sea equilibrada, es importante disfrutar. Comer ha de generar bienestar  emocional y calma. Si esto no es así, no podremos decir que la alimentación sea sana. A pesar, de que los alimentos que ingieres sí lo sean.

Necesidades sociales:

La necesidad de pertenencia, es otra de las necesidades básicas del ser humano, el acto de comer con otras personas, tiene un papel fundamental en esa integración social. Al rededor de la comida, se comparten emociones y experiencias con tus allegados, esa necesidad de integrarse, puede verse dañada, si tu relación con la comida no es saludable.

Necesidades de identidad cultural:

También con la comida, se trasmiten valores y conocimientos nutricionales y gastronómicos de generación a generación. El modo de cocinar y comer tiene un gran poder cultural y de identidad. Refuerza tus raíces y te ancla con tu cultura y ancestros.

Habilidades para gestionar la alimentación y cubrir las necesidades más importantes.

Para conseguir una alimentación que cubra todas las necesidades, se deben desarrollas ciertas habilidades. Las mas importantes son tres:

Por un lado desarrollar una manera de alimentarte intelectual. Tener conocimientos sobre cuáles son tus necesidades. Éstas varían a lo largo de la vida, en función de diferentes factores. Algunos de esos factores son: tu ritmo de vida, el ciclo vital en el que te encuentras, tu edad, cambios fisiológicos de tu organismo, cambios en tu composición corporal, etc..

Además de saber cuáles son tus necesidades nutricionales. Es importante saber en que alimentos se encuentran esos nutrientes que necesitas. Diferenciar cuáles de los alimentos que se nos ofrecen son los más nutritivos, no es tarea fácil hoy en día. Hay una gran cantidad de alimentos vacíos de nutrientes y cargados de calorías que están camuflados de alimentos sanos, nutritivos y poco calóricos. Para no dejarte llevar por esas apariencias, y para no tomar decisiones equivocadas sobre tu alimentación, es importante adquirir esos conocimientos.

Pero tener estos conocimientos no te será suficiente, si no desarrollas tu capacidad intuitiva de comer. Todos los seres vivos, hemos nacido con la habilidad intuitiva de saber lo que necesitamos. Indistintamente a los conocimientos que se tengas sobre nutrición, las sensaciones corporales que tienes, te orientarán muy bien en lo que tienes que comer.  El propio organismos genera hambre cuando tienes necesidades energéticas, sed cuando tienes la necesidad de hidratación, o rechazo  a los alimentos tóxicos, por poner algunos ejemplos. Escuchar a tu cuerpo y desarrollar ese instinto, es uno de los tres pilares para llevar una alimentación sana y equilibrada. Cuando consigas conectar con esa capacidad, te vas a sentir relajada o relajado y con la seguridad de que lo que comes está bien.

Conectar con las emociones que sientes al comer, es otra capacidad que hay que tener desarrollada. Cuando tienes esta habilidad bien trabajada, sientes que tienes la capacidad de decidir sobre lo que quieres y no quieres comer.  Sea o no sano, eres capaz de disfrutar antes, durante y después de la comida. Hay bienestar emocional y buena gestión de la alimentación..

Tener un equilibrio a la hora de aplicar éstas tres habilidades es la clave.

Como hemos dicho antes, la comida no solo cubre necesidades fisiológicas sino también sociales y emocionales. Pero si una de las tres necesidades, desplaza las demás, de forma recurrente, te encuentras en una situación de alimentación insana.

Saber que necesidad estás cubriendo cuando comes y detectar si se genera un desequilibrio en alguna de ellas es clave. Existen diferentes tipos escenarios donde se puede generar esos desequilibrios:

  • Si sólo comes de forma intelectual, porque es sano y equilibrado, pero no disfrutas y haces demasiadas restricciones, te generará un malestar emocional y un posible aislamiento social. Además difícilmente será sostenible en el tiempo, pudiendo llevarte de un extremo a otro en tu forma de comer.
  • Si tienes un gran apego a comer, para sentir placer y así tapar emociones que no quieres vivir en ese momento, o realzar emociones que quieres vivir con mas intensidad. Perderás tu intuición física para comer y dejarás de comer lo que tu cuerpo necesita y cuando lo necesita. Llevarás una alimentación insana y desequilibrada. Además, a largo plazo tus necesidades de bienestar emocional también se verán dañadas, ya que puedes sentir culpa y malestar.
  • Si toda tu vida social gira en torno a la comida insana y copiosa y no sabes compartir experiencias de otra manera. Puede ser una gran barrera para poder llevar una alimentación sana y equilibrada, en la que consigas el bienestar.

Por lo tanto, comer bien de forma innata consiste en, aprender a escuchar las necesidades de tu organismo, sabiendo que no está interfiriendo el apego emocional a la comida. Además tus conocimientos sobre alimentación, validan que lo estás haciendo bien.

Así conseguirás, comer sin tener que estar siempre pendiente de tus decisiones alimentarias. Disfrutarás, sin remordimiento y sabiendo que lo que el cuerpo te pide, es lo que necesita. Te mantendrás saludable y vital.

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