Dietas milagro Funcionan o debo evitarlas

Dietas milagro: ¿Funcionan o debo evitarlas?

Aunque os pueda parecer desalentador, la verdad es que no existe una fórmula mágica para adelgazar de manera instantánea. Pese a ello, existen cierta variedad de métodos poco ortodoxos, como las dietas milagro que aseguran la pérdida de peso rápida, pero… ¿a qué costo?

En el siguiente post voy a aclarar vuestras dudas sobre estos planes alimenticios y por qué es bueno evitarlos en vez de utilizarlos.

¿En qué consisten las dietas milagro?

Se denomina dietas milagro a aquellos métodos adelgazantes que prometen perder peso de forma eficaz, cómoda y sin mayor esfuerzo. No obstante, se caracterizan también por generar secuelas o efectos contrarios al resultado esperado.

A grandes rasgos, se puede decir que este tipo de dietas son lo que se denomina “publicidad engañosa”.

¿Por qué no es correcto seguir una dieta milagro?

Tal como os mencioné al inicio, no existe nada como una verdadera dieta milagrosa, la verdadera pérdida de peso se logra con tiempo y paciencia.

Un detalle importante para adelgazar y mantenerse saludable es guardar una alimentación adecuada, cosa que las dietas milagro no toman en cuenta.

A diferencia de otras dietas, estas se centran en un solo grupo alimenticio o ciertos alimentos que no cubren por completo los requisitos nutricionales. 

Por supuesto, los resultados que se consiguen con estas dietas son inmediatos. No obstante, esta consecuencia ocurre debido a la privación y la carencia de nutrientes en el cuerpo.

Así, al no tener combustible necesario para funcionar, el cuerpo se ve obligado a usar las reservas y la persona termina adelgazando.

Una opción saludable para evitar las dietas milagro y adelgazar de forma sana es implementar dietas depurativas que os ayuden a limpiar vuestro organismo. De este modo, se acondiciona el cuerpo antes de cambiar a un nuevo régimen alimenticio.

Ejemplos más populares de dietas milagros

Ahora, os indicaré algunas de las dietas milagrosas más famosas que todavía siguen siendo practicadas pese a los riesgos vinculados a estas.

  • Como su nombre lo indica, esta dieta consiste en consumir alimentos de acuerdo con el grupo sanguíneo al que pertenezca una persona. Hasta la fecha no hay investigación alguna que soporte los beneficios o la eficacia de esta dieta.
  • Se trata de una dieta que promete quemar grasas en tiempo récord, esto se logra limitando la alimentación al consumo de líquidos, por ejemplo: sopas.
  • Esta dieta se basa en el consumo de alimentos frescos, tal como lo harían nuestros ancestros en el paleolítico; de allí su nombre.
  • Es probable que sea una de las más populares, debido a la cantidad de personas y celebridades que la han patrocinado. Consiste en una dieta desequilibrada alta en proteínas que restringe el consumo de otros alimentos necesarios.
  • Es una dieta insegura y restrictiva que incita al consumo de vegetales.
  • Así como la dieta Dukan, la dieta Atkins se fundamenta en un plan alimenticio de mucha proteína que deja de lado otros grupos alimenticios de igual importancia.
  • Esta dieta se basa en la sustitución de alimentos “ácidos” por productos netamente alcalinos.

La mayoría de estas dietas pueden incluir el consumo de sustancias o suplementos que compensen la falta de nutrientes. Sin embargo, esto no garantiza a la persona el obtener una alimentación balanceada.

Consecuencias de las dietas milagro

Las dietas milagro también comprenden un generoso número de efectos secundarios negativos, como los que os explicaré en este momento.  

Una de las secuelas más temidas es el efecto rebote, denominado de esta forma, puesto que te hace engordar más rápido al terminar la dieta.

Esto ocurre debido a que el cuerpo se acostumbra a la ingesta de pocas calorías. Por ello, al comer otra vez siguiendo un régimen normal, la persona tiende a ganar peso de forma acelerada.

Se aconseja que los cambios en los hábitos alimenticios se hagan con un control para ir acostumbrando al cuerpo. Al contrario, las dietas milagro se fundamentan en realizar cambios bruscos en la alimentación que, usualmente, derivan en desequilibrios a nivel del organismo.

A su vez esto se traduce en la alteración del metabolismo, que bien puede acelerarse o tornarse más lento.

Además, está comprobado que la obsesión o exposición prolongada a estos métodos para adelgazar puede producir trastornos alimenticios irreversibles.

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