La comida emocional

¿Comes por ansiedad?

Son muchas las veces que en consulta la gente me dice que una de las grandes barreras que tiene es que come porque tiene ansiedad. Lo que popularmente se denomina ansiedad por la comida. Esto es realmente una manera (incorrecta) de gestionar las emociones, para lo cual se utiliza la comida. Lo que los nutricionistas llamamos comida emocional mal gestionada. 

Pero esto es algo que por suerte se puede trabajar y corregir. Para ello es necesario saber primero como funciona el eje de las emociones.

Toda emoción viene motivada por una señal, esa señal puede ser interna o externa, es decir, puede venir dada por una situación ajena a nosotros o estar promovida por un pensamiento interno que nos despierta un sentimiento. Ese sentimiento que se ha originado dentro de de ti te puede empujar ha realizar una acción para dar salida a esa emoción. Es por ello que las emociones, todas ellas son útiles, ya que son el radar que tiene el cuerpo para ponerse en movimiento y hacer acciones que te hagan salir de situaciones determinadas.

Por poner un ejemplo: si percibieses una señal de peligro, la emoción que sentirías es el miedo. Te llevará ha realizar una acción que te saque de esas situación de peligro. Una de esas acciones podría ser huir de ese peligro, correr, esconderse… para que una vez a salvo dejes de tener miedo y entres en una situación de calma.

Pues bien, en ocasiones esta capacidad de gestionar las emociones no está entrenada y se utilizan vías de escape que en realidad no te libera de esa emoción, si no que la tapa. Una de esas vías de escape es la comida. Sobre todo comer ciertos alimentos cargados de grasa y azúcares con mucho sabor y un indice glucémico muy alto. Productores de dopamina, que generan un placer inmediato pero a la vez efímero y pasajero .

Comer es un placer y así debe ser, pero cuando se comes exclusivamente por placer, para tapar una emoción, se convierte en un hábito que te impide gestionar las emociones adecuadamente. Entrando en un círculo vicioso cada vez mas complicado de salir. Si no  escuchas la emoción, sin no que la tapas con el placer de comer, en el momento en que paras de comer, desaparece ese placer y vuelve a reaparecer esa inquietud que te producen las emociones, y vuelta a empezar.

Por suerte, existen maneras de cambiar este hábito. Aplicando técnicas simples y practicándolas repetidas veces, se aprende a gestionar las emociones de forma saludables, con lo que comenzará el verdadero disfrute de la comida.

Si te encuentras en está situación puede parecer que salir de ello es casi imposible, pero nada mas lejos de la realidad. Es simplemente un proceso de aprendizaje por el que hay que pasar. Como todo aprendizaje lleva mas o menos tiempo pero una vez que adquieres la habilidad es fácil de conseguir.

Lo primero que tienes que hacer es librarte de la culpa. Muchas personas que están en esta situación sienten vergüenza y se juzgan duramente. Hay que cambiar el foco de juicio y poner la visión en comprenderte a ti mismo. Eso bajara mucho la intensidad de tus emociones.

Por otro lado,  asegura que no tienes hambre física. No escuchar las señales de hambre y llegar a un momento del día en que las necesidades físicas de comer son grandes, no te va a permitir hacer buenas elección de comida.

Si estás cubriendo tus necesidades físicas de hambre y aún así recibes una señal de querer comer.  Además esa necesidad, va asociada a un alimento concreto y lo tienes que satisfacer de forma inmediata sin poder esperar mas tiempo. Estás ante una emoción que te pide acción.

Para poder gestionarla adecuadamente, lo primero averigua que emoción es, para ello has de prestar atención a tu cuerpo e identificar si estás sintiendo (tristeza, miedo, alegría, enfado, aburrimiento…). Una vez que has identificado la emoción, lejos de querer taparla con la comida, debes aceptarla, vivirla y buscar la acción adecuada para gestionarla de forma saludable.

Cada emoción tiene su vía de acción, mientras que la tristeza requiere consuelo, el enfado solicita expresión del mismo. Es importante conocer como funcionan las emociones puesto que aprender a regularlas es una de las habilidades esenciales para le bienestar de las personas. Con practica se consigue cambiar el funcionamiento, salir del circulo insano y por lo tanto el bienestar.

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